La protección de los derechos humanos del migrante, más urgente que nunca

16 Diciembre 2016
“Al final de un año marcado por acontecimientos políticos profundamente preocupantes y por conflictos armados abiertos, conmemoramos el Día Internacional del Migrante reiterando, con todo nuestro empeño, que proteger los derechos humanos de los migrantes es hoy más urgente que nunca”, afirma Rosa Pavanelli, Secretaria General de la Internacional de Servicios Públicos.

Las victorias de Donald Trump en las últimas elecciones estadounidenses y del voto a favor de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (Brexit) se propulsaron mediante una retórica tóxica, xenófoba y antimigrante. Ante las inminentes elecciones en muchos países europeos, los partidos políticos populistas de la extrema derecha están utilizando esa misma retórica para ganar votos y sembrar irresponsablemente el miedo y el odio.

“En todas partes se están atacando los derechos de los migrantes e incitando a la xenofobia, la islamofobia y la intolerancia”, afirma Pavanelli.

“Las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas se han vuelto extremadamente vulnerables porque se las está utilizando como chivo expiatorio de las incertidumbres económicas y las crecientes desigualdades de las que adolecen nuestras sociedades. Es lamentable que mucha gente escuche esta retórica, sobre todo en los países desarrollados, reclame más controles migratorios y propulse la xenofobia y el racismo; porque las profundas desigualdades y vicisitudes económicas que nos aquejan son producto de décadas de políticas económicas que han impulsado el poder de las corporaciones transnacionales, desmantelado los servicios públicos, erosionado los recursos naturales, instigado conflictos y destruido empleos y medios de vida. Como resultado tenemos a millones de personas desplazadas y millones más migrando para encontrar trabajo”, dice Pavanelli.

 “Lamentablemente, los gobiernos están respondiendo con mayores controles fronterizos, más seguridad, detenciones y devoluciones involuntarias e incluso firmando acuerdos bilaterales para disuadir la llegada de refugiados. Se trata de medidas que violan los derechos de los refugiados y aumenta la vulnerabilidad de los migrantes frente a contrabandistas y traficantes de seres humanos”, afirma.

 “Ante estos problemas sociales, económicos y políticos reiteramos la urgencia y la imperiosidad de proteger los derechos humanos del migrante. Instamos a los gobiernos a esgrimir políticas que desbrocen las raíces de la vulnerabilidad económica y las desigualdades, en lugar de exacerbarlas”, añade Pavanelli.

“En lugar de discriminarle, el migrante debería ser valorado: por la importancia de su contribución social, cultural y económica a nuestras sociedades; por las remesas de dinero que los migrantes envían a sus países de origen, que además de ayudar a sus familias y comunidades, están manteniendo a flote muchas economías de países en desarrollo. Hay demanda de los conocimientos que poseen los trabajadores y trabajadoras migrantes en los países desarrollados. Los trabajadores migrantes de la salud son fundamentales para ofrecer los servicios de atención sanitaria y social, sobre todo en las sociedades cada vez más envejecidas y faltas mano de obra”, añade Pavanelli.

 

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