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Trabajadoras e trabajadores derrotan el intento de privatización del saneamiento en Brasil

14 Noviembre 2018
En la noche del martes 13 de noviembre, la Cámara de Diputados de Brasil, al no poner en votación la Medida Provisional (MP) 844/18, que privatizaba el saneamiento, "enterró" de una vez la medida firmada por el presidente Michel Temer. Fue una victoria de los/las trabajadores/as del sector del saneamiento y de diversas organizaciones de la sociedad civil.

"Fue la unión, la resistencia, la movilización y determinación de los trabajadores que nos dio esa importante victoria junto al Congreso Nacional, que enterró la MP 844/18, la medida firmada por el golpista Temer y que iba a privatizar el agua y el saneamiento en el país, dificultando aún más el acceso de la población más pobre. Quiero felicitar y agradecer a todos/as los/as trabajadores/as de servicios urbanos por el esfuerzo de meses seguidos ya todos los compañeros, a los que estuvimos lado a lado en esta lucha aguerrida: entidades del Frente Nacional por el Saneamiento Ambiental, movimientos sociales y populares, academia y parlamentarios conscientes de la importancia del agua y del saneamiento como derechos. Fue una importante victoria que nos da aún más fuerza para continuar nuestra jornada de resistencia en pro de la justicia social que todo el pueblo brasileño merece. ¡Felicidades a toda la categoría!", dice Pedro Blois, presidente de la Federação Nacional dos Urbanitários (FNU), afiliada a la Internacional de Servicios Públicos (ISP).

La articulación del sector de trabajadores/as del sector de saneamiento y organizaciones de la sociedad civil con los partidos de la oposición permitió la obstrucción de la agenda en la Cámara de Diputados, impidiendo la lectura y votación de la MP. Como no hay más sesiones deliberativas de la Casa antes del día 19 de noviembre, plazo final de validez de la medida, ésta quedará extinguida. Participaron del esfuerzo concentrado diputados del PT, PCdoB, PSOL, PDT y PSB.

La MP abría camino para privatizar los servicios de saneamiento básico, aumentar el valor de las cuentas de agua y elevar las desigualdades sociales y regionales en el país.

"La obstrucción de la oposición fue que organizó esa gran victoria", conmemoró el diputado federal Afonso Florence (PT), que integró la comisión mixta que emitió un dictamen a la medida provisional. Él destacó el empeño y la participación de diversas entidades que trabajaron para derribar la medida, como la FNU, la Asociación Brasileña de las Empresas Estatales de Saneamiento (Aesbe), la Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Abes), la Asociación Brasileña de las Empresas Estaduales de Saneamiento (Aesbe), la Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Abes), el Frente Nacional de Alcaldes (FNP), la Asociación Brasileña de Municipios (ABM) y la Federación Interestatal de Sindicato de Ingenieros (Fisenge).

Los y las trabajadores y trabajadoras de servicios urbanos, representados por la FNU y por decenas de sindicatos de la categoría de todos los estados de Brasil, al lado de varias entidades que también defienden la causa del saneamiento público en el país, realizaron una gran resistencia en el Congreso Nacional durante la semana para impedir que la llamada "MP de la Sede y de la Cuenta Alta" fuera aprobada. Se realizaron numerosas reuniones con entidades y parlamentarios para hacer el convencimiento por la no aprobación de la medida, enviada al Congreso en julio de este año por Temer.

Uno de los puntos más nefastos de la MP, traducido en su Artículo 10-A, acababa con el "subsidio cruzado". Por la actual legislación, ese instrumento permite que parte de las ganancias obtenidas por las empresas de saneamiento en los grandes municipios - los que son superavitarios - sea aplicada para garantizar el saneamiento en los municipios menores. Con la MP, los municipios podrían hacer una "llamada pública" abierta a las empresas privadas antes de un posible "contrato de programa", que se celebraría entre el municipio y la compañía estatal de saneamiento. Con ello, las operadoras de saneamiento competirían sólo por los municipios superavitarios, aumentando las tarifas en busca de la ganancia, mientras que los municipios más pobres quedarían al propio cargo y al cargo de los estados.

(Con informaciones de la página web de la FNU)

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