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La guerra de Trump contra los inmigrantes de países pobres (y contra los derechos humanos)

15 Enero 2018
En solamente tres dias, del 8 al 11 de enero, el presidente de Estados Unidos eliminó el Estatus de Protección Temporal para los inmigrantes salvadoreños en su país y afirmó que El Salvador, Haití y naciones africanas son "países de mierda". Recibió el rechazo de todas partes del mundo. El presidente de la Federación Estadounidense de Maestros y Maestras (AFT) emitió dos contundentes comunicados.

“¿Por qué todas estas personas de países de mierda vienen aquí?”, preguntó Donald Trump el jueves, 11 de enero, al referirse a inmigrantes de El Salvador, Haití o de África, de acuerdo con el periódico “The Washington Post”. El presidente estadounidense dijo esta frase durante un encuentro con parlamentarios en el Salón Oval, donde se debatía justamente medidas para proteger las personas provenientes de estos países. “Por qué necesitamos de más haitianos?”, añadió en otro momento. 

El lunes, 8 de enero, Trump eliminó el Estatus de Protección Temporal (TPS, por la sigla en inglés) de alrededor de 200 mil inmigrantes salvadoreños. En noviembre, hizo lo mismo con 60 mil haitianos. Momentos después en el mismo encuentro del 11 de enero, él sugirió que los Estados Unidos debería traer más personas de países como la Noruega. 

Las palabras del presidente de Estados Unidos recibieron la repulsa de muchas personas en todo el mundo. El viernes, 12 de enero, la Federación Estadounidense de Maestros y Maestras (AFT, por su sigla en inglés) emitió un comunicado en el cual su presidente Randi Weingarten responde a los comentarios racistas de Trump. La Unión de Educación Noruega y la AFT también publicaron una declaración conjunta condenando los comentarios.

“Deshacer un acuerdo bipartidista para proteger a los niños y jóvenes contra la deportación ya es lo suficientemente malo, pero diseminar ataques de odio en contra del pueblo de países que son mayoritariamente no blancos nuevamente revela la ideología racista y nativista que conforma el núcleo de esta administración”, declaró Weingarten. 

El presidente de la AFT, afiliada a la Internacional de Servicios Públicos (ISP), demostró preocupación con los maestros y maestras de los Estados Unidos, que ahora deben lidiar con las consecuencias de tales declaraciones.

“Si usted fuera un niño de ascendencia haitiana o africana, ¿qué sentiría esta mañana? ¿Qué sucede con las aulas si los niños simplemente imitan o repiten los comentarios viles y vulgares del presidente o si comparten sus connotaciones racistas? ¿Cómo enseñamos a los niños que su presidente está traicionando los valores de la Constitución en vísperas del fin de semana de Martin Luther King, en el cual honramos y promovemos la justicia, libertad y oportunidad?”

Finalmente, Weingarten destacó que el pueblo americano no apoya “las palabras racistas y llenas de odio de Trump. Somos mejores que eso”.

Anteriormente, en un comunicado difundido el 8 de enero, Weingarten expresó que la decisión de Trump de eliminar el TPS para los salvadoreños demostraba una vez más como la política ahora se sobrepone a la humanidad. Recordó que desde 2001 estos salvadoreños han dependido de esta protección humanitaria para protegerlos de ser deportados hacia un país que continúa a sufrir con la violencia extrema y condiciones excepcionales.

"Estos trabajadores y sus familias contribuyen con nuestra economía y con nuestro país todos los días. Ellos enseñan en nuestras escuelas, cuidan los enfermos y sirven a nuestras comunidades. Al separarles a alrededor de 200 mil hondureños vulnerables y portadores del TPS de sus hijos e hijas, que son ciudadanos estadounidenses – más de 270 mil – Trump reforzó una política cruel y que causará daño a los Estados Unidos en el presente y en el futuro”.

“Racista” también fue el adjetivo usado por el vocero de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU Rupert Colville para calificar los comentarios de Trump. En una conferencia de prensa, él afirmó:

“Los comentarios del presidente de los Estados Unidos son sorpresivos y vergonzosos. Lo siento, pero no pueden ser definidos sino como racistas.”

Para Sandra Massiah, secretaria sub-regional de la ISP para el Caribe, en el contexto de crecimiento del odio en el mundo, las palabras de Trump refuerzan la necesidad de actuación del movimiento sindical:

"Hay un odio crecente en nuestras sociedades. Una crecente ausencia de humanidad. Algunos dicen que es eso lo que pasa en tiempos difíciles. Ellos dicen que la gente siempre busca por culpar a otros por las cosas que no van bien.

Estas palabras son otra señal clara para nosotros del movimiento sindical que debemos trabajar aún más duro para proteger a todas y todos por medio de nuestro apoyo, campañas y el poder de la negociación colectiva para promover a los derechos humanos. Es por medio de las políticas públicas que podemos reafirmar la dignidad de todos los pueblos de todos los países. Debemos continuar a promover y garantizar la aplicación de la declaración de los derechos humanos y garantizar la igualdad para todas y todos”.

Impactos de la decisión

Creado en 1990, el TPS concede visas temporales y permisos de trabajo a personas de países determinados que fueron afectados por guerras o desastres naturales. Muchos de los hijos e hijas de sus beneficiarios tienen ciudadanía estadounidense. Ello significa que familias pueden ser separadas tras la decisión del presidente de Estados Unidos.

Muchos salvadoreños fueron a los Estados Unidos debido a terremotos y al conflicto armado que asolaron al país. Los haitianos emigraron masivamente sobre todo tras el terremoto de 2010. Un posible regreso de cientos de miles de personas a sus países puede traer graves consecuencias en la economía y condiciones de vidas locales, así como en los servicios públicos.

Además, naciones de Centroamérica y del Caribe suelen depender económicamente de las remesas de dinero de parte de sus emigrantes que viven en los Estados Unidos. Según el Banco Central de Reserva, de El Salvador, en 2016 los 2,8 millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos enviaron “buena parte” de los 4.576 millones de dólares en remesas que recibió el país, la cifra más alta de su historia y que representa el 17,1% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Los emigrantes haitianos, por su vez, enviaron en 2016 a su país 2.358,7 millones de dólares, o 28,65% del PIB. De estos, 1.432,9 millones vinieron de los Estados Unidos.

El International Crisis Group, ONG que trabaja en la resolución y prevención de conflictos armados, afirmó, en su informe “El Salvador’s Politics of Perpertual Violence”, (La política salvadoreña de violencia eterna), del 19 de diciembre de 2017:

“El Salvador simplemente no está preparado, económicamente e institucionalmente, para recibir tal afluencia de personas, o lidiar con sus 192.700 niños de ciudadanía estadounidense, muchos de ellos en la edad perfecta para ser reclutados por o ser víctimas de pandillas”.

Pero también los Estados Unidos parecen no estar preparados para la salida de tantos inmigrantes salvadoreños y haitianos. De acuerdo con un artículo del periódico “The New York Times”, un informe del Immigrant Legal Resource Center (Centro de estudios sobre inmigrantes en situación legal, en traducción libre) estima que eliminar el TPS de inmigrantes de El Salvador, Honduras y Haití quitaría alrededor de 6,9 mil millones de dólares de aportes a la Seguridad Social y al programa Medicare en una década, y reduciría el Producto Interno Bruto estadounidense en 45,2 mil millones de dólares.

Según el mismo artículo, el Center for Migration Studies (Centro para Estudios sobre Migración) informa que los salvadoreños, hondureños y haitianos portadores del TPS trabajan especialmente en la construcción, restaurantes, pequeños mercados, y como jardineros/as y niñeros/as.

Otro artículo, publicado en el “The Washigton Post”, cita la misma organización:

“Estos portadores del TPS tienen ingresos medianos del hogar entre 45.000 dólares (haitianos) y 50.000 dólares (salvadoreños) al año, de acuerdo con el centro de estudios, y participan en la fuerza laboral con índices más altos que de la población nativa. 34% de los salvadoreños y 23% de los haitianos tienen hipotecas. Expulsarlos sería un gran golpe para el sistema.” 

 

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