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¡La AFT exige la atención médica AHORA!

24 Septiembre 2017
Randi Weingarten, President of AFT, at the protest in Washington
“¿Qué es lo que queremos? Atención médica. ¿Cuando la queremos? ¡Ahora!” Éstas fueron, entre otras, las consignas de los manifestantes que resonaron en el Capitolio de Estados Unidos revestido de mármol blanco durante una reciente protesta encabezada por Randi Weingarten, presidenta de la Federación Americana de Docentes.

Weingarten condujo a los manifestantes desde los jardines hacia el edificio cuando los senadores republicanos regresaban de una reunión con el presidente Trump sobre la controvertida agenda política del partido que retiraría a 23 millones de personas el acceso a los servicios de asistencia sanitaria a fin de proporcionar reducciones fiscales a las familias más ricas del país.

El dinamismo ha sido palpable en los últimos meses en Washington, D.C. mientras los sindicatos y las organizaciones cívicas organizaban diariamente protestas y otras manifestaciones e imploraban a los legisladores estadounidenses que se pusieran del lado de los pacientes y votaran en contra del plan republicano. El personal de enfermería, los docentes y otros trabajadores representados por la AFT viajaron desde sus respectivos estados para intervenir en conferencias de prensa, reunirse con los legisladores y participar en manifestaciones en el Capitolio de EE.UU. con los socios de la coalición y los miembros de las comunidades. Y la resistencia se ha expandido más allá de Washington.

Más de 47.000 personas participaron en una reunión telefónica pública (telephone town hall meeting) de la AFT en la que Weingarten estuvo acompañada por un senador de Estados Unidos y el jefe de la organización popular de resistencia sin ánimo de lucro, Indivisible, para lanzar  un llamamiento general a la acción a los activistas con el fin de que manifestaran su oposición pública y visible al plan de salud republicano. Los miembros de la AFT y otros activistas se movilizaron en cada uno de los estados del país para asegurarse de que sus representantes electos entendieran el fuerte arraigo de la resistencia al plan de revocación. Entregaron cientos de miles de cartas y peticiones firmadas, hicieron sin cesar llamadas telefónicas y participaron en otras protestas pacíficas.

Los afiliados de la AFT fueron más allá de la simple resistencia, como en el estado de Wisconsin, donde el personal de enfermería y los profesionales de la salud ayudaron a fundar una cooperativa destinada a luchar por la salud para todos. La presión que ejercieron los ciudadanos sobre los legisladores fue eficaz. Varios legisladores republicanos expresaron su preocupación por las repercusiones que tendrá esta legislación y retrasaron la votación al proyecto de ley hasta después del receso del Congreso de la primera semana de julio (para conmemorar el Día de la Independencia de EE.UU).

Cuando los legisladores viajaron a sus respectivos distritos durante el receso, los miembros de la AFT se unieron a miles de personas en sus comunidades con la esperanza de que sus representantes electos oyeran que el plan de salud republicano sería catastrófico para millones de personas. Los aliados demócratas del congreso celebraron eventos en sus distritos para confirmar a los votantes su firme oposición al plan de salud. Los legisladores republicanos, sin embargo, se negaron en general a reunirse con sus electores para discutir su plan de salud durante el descanso.

Cuando los legisladores regresaron a Washington, las semillas del cabildeo cívico echaron raíces firmemente; el proyecto republicano de reforma sanitaria fracasó. La presión ejercida sobre los senadores republicanos fue inmensa. Y, al final, cedieron ante la demanda popular.

No es ningún secreto que el sistema de salud de EE.UU. se encuentra entre los más mercantilizados y costosos, y que tiene unos resultados relativamente malos en relación con otros países desarrollados. Las políticas que hacen aumentar aún más los costes y arrebatan el acceso a las personas más vulnerables del país no son la respuesta. La reciente victoria contra la derogación de la Ley de cuidado de la salud asequible es un paso en la dirección correcta, porque la alternativa que se había propuesto habría dejado a 22 millones de personas más sin seguro de aquí a 2026. En el próximo período tenemos que ir más allá para garantizar la cobertura sanitaria universal para todos en Estados Unidos.

 

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