Igualdad y dignidad para todxs los seres humanos

17 Mayo 2018
"Para vivir felices, no salgamos del armario": Millones de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTII), ocultan su orientación sexual no solo por una cuestión de privacidad, sino porque es la única manera de vivir sin ser encarcelados. #IDAHOT

17 de mayo - Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

"Para vivir felices, no salgamos del armario": Millones de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTII), ocultan su orientación sexual no solo por una cuestión de privacidad, sino porque es la única manera de vivir sin ser encarcelados. Es cierto que las campañas internacionales han propiciado grandes avances para estas minorías antes oprimidas, que obligaron a muchos Gobiernos a legislar contra la discriminación. En 2017, casi mil millones de personas vivían en uno de los 25 países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. En el año 2000, no existía este derecho en ningún país del mundo. A pesar de este avance, las relaciones entre personas del mismo sexo se consideran delito en más de 70 países, y a veces se castigan con la pena de muerte.

En el lugar de trabajo, los trabajadores LGBTI continúan, en diferentes grados, enfrentándose a la burla y la violencia y viendo bloqueada su progresión profesional debido a su orientación sexual e identidad de género, real o percibida. La discriminación se nota desde la búsqueda de empleo. En Europa, cuyo marco jurídico es más favorable que en otras partes del mundo, uno de cada ocho dice haber sufrido por ser LGBTI, y el porcentaje aumenta al 30 % entre las personas transgénero. Según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, un tercio de las personas LGBTI considera que revelar su orientación sexual a su entorno profesional puede tener repercusiones negativas para su carrera profesional, incluso en términos de salario. Las lesbianas padecen comportamientos de rechazo más violentos, porque combinan la homofobia y el sexismo.

Ocultar un elemento de la propia identidad a los colegas puede tener consecuencias terribles, y numerosos estudios demuestran que la tasa de suicidio es más alta entre la población LGBTI. Profesionalmente, uno suele ser menos eficiente e involurarse menos en un equipo si tiene que dedicarse a evitar preguntas y alusiones personales, por temor a ser "descubierto" –como muestra un reciente estudio de la Harvard Business Review–.

Los prejuicios perviven obstinadamente en todo el mundo. Las empresas, ya sean públicas o privadas, aún no están suficientemente sensibilizadas sobre el tema. Incluso las compañías que han establecido una política sobre la "diversidad", no suelen centrarse explícitamente en el criterio de la orientación sexual. Todavía hay muy pocos líderes sindicales LGBTI, muy pocos grupos internos de empleados LGBTI, o empresas, públicas o privadas, que se involucren directamente en las marchas del orgullo LGBTI. El personal de la administración pública puede desempeñar un papel destacado, pues le corresponde ofrecer un servicio público basado en la igualdad y el respeto a la diversidad, fomentando la justicia social y económica.

Con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, queremos recordarles que los sindicatos desempeñan un papel clave en la lucha contra los prejuicios y la ignorancia en el lugar de trabajo y en la sociedad. Los colectivos LGBTI padecen discriminación en sus lugares de trabajo, son objeto de explotación y las personas migrantes y pueblos indígenas son víctimas de un discurso cada vez más abiertamente racista. Dos federaciones sindicales mundiales, la Internacional de Servicios Públicos (ISP) y la Internacional de la Educación (IE), encabezan esta batalla desde 1999, para poner fin a la discriminación, el acoso y la violencia en el trabajo.

Sólo mediante la solidaridad de los representantes sindicales y del personal de los sectores público y privado podremos hacer frente a todo tipo de opresión. Los sindicatos tienen el deber de ayudar a crear lugares de trabajo más inclusivos, en concreto a través de la negociación colectiva. También deben adoptar una posición inequívoca contra los ataques a los derechos LGBTI, adquiridos luego de duras batallas, y combatir en sus propias filas los estereotipos persistentes.

Defender los derechos LGBTI significa defender los valores universales de igualdad y dignidad para todos los seres humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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