El derecho a la salud: clave para acabar con el VIH/SIDA

04 Diciembre 2017

El 1 de diciembre se conmemoró el Día Mundial del Sida de 2017, bajo el lema Derecho a la salud y el eslogan Cada persona cuenta, que aboga por el acceso universal a unos servicios de atención sanitaria seguros, eficaces y de calidad. La Internacional de Servicios Públicos (ISP) apoya este objetivo y sus afiliadas en todo el mundo organizarán o se sumarán a manifestaciones, conferencias, talleres y otros programas de sensibilización pública.

A pesar de los avances significativos en la respuesta mundial, que ha logrado una reducción del número de infecciones del orden del 39% entre 2000 y 2016, el VIH continúa siendo un grave problema de salud pública. Treinta y cinco millones de personas perdieron la vida por este virus. De estas, un millón falleció por causas relacionadas con el VIH, sólo en 2016.

A finales del año pasado, 36.7 millones de personas vivían con VIH y se produjeron 1,8 millones de nuevas infecciones. La región más afectada sigue siendo África, donde 25,6 millones de personas vivían con VIH en 2016. También representa unos 2/3 de las nuevas infecciones en todo el mundo.

El 54 % de los adultos y 43 % de los niños seropositivos al VIH está recibiendo en la actualidad terapia antirretroviral (ART). El acceso a estas terapias aumentó significativamente en África —donde hoy es más del doble y ha pasado del 24 % en el año 2000 a una media mundial del 54 %, el año pasado—.

Sin embargo, la fragilidad de los sistemas sanitarios en el continente africano y la precariedad de los determinantes socioeconómicos de la salud, marcados por la falta de acceso al saneamiento, al agua potable, a la vivienda segura y los míseros salarios, han contribuido a un preocupante nivel de impacto del VIH/sida.

Nuestro esfuerzo colectivo por la materialización del derecho a la salud es, al mismo tiempo, una lucha contra las políticas que colocan el lucro por encima del pueblo, exacerbando la pobreza y las pésimas condiciones de vida de miles de millones de mujeres, hombres y niños. Como señala Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA, en el lanzamiento, el mes pasado, de la campaña Mi salud, Mi derecho:

“El derecho a la salud es mucho más que el acceso a unos servicios de atención sanitaria de calidad y a medicinas… Depende también de un abanico de importantes garantías, como el saneamiento y la vivienda adecuados, unas condiciones laborales saludables, un entorno limpio y el acceso a la justicia”.

Acabar con el VIH requiere la materialización del derecho a la salud en toda su extensión y, en consecuencia, el fin de las políticas y programas socioeconómicos neoliberales que los Gobiernos de todo el mundo llevan décadas priorizando.

La ISP continúa poniendo en tela de juicio estas políticas. Nosotros seguimos defendiendo incondicionalmente al Pueblo por encima del Lucro. Para ello, resulta imprescindible el acceso universal a unos servicios públicos de calidad. La sanidad pública es objeto de ataques. Los recortes en la financiación, la privatización y la influencia política cada vez mayor de las corporaciones multinacionales, a través de los acuerdos de libre comercio y de las puertas giratorias entre los grandes negocios y los Gobiernos, frenan el objetivo de no dejar a nadie atrás.

El desarrollo sostenible requiere financiar adecuadamente la salud pública, que es la verdadera base para obtener el acceso universal a la atención sanitaria. El derecho a la salud es clave para poner fin al avance del VIH/SIDA. Debemos lograrlo a través de una labor de movilización y concientización incesantes, que debe ir de la mano de nuestra infatigable lucha contra la estigmatización y la discriminación.

Otro mundo es posible y en él, hombres y mujeres unidos, frenaremos el avance del VIH. Será un mundo mejor, con salud para todos, donde el pueblo estará por encima del lucro y se consagrará la justicia social. Para lograrlo, ha llegado el momento de actuar.

#WAD2017

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